Jueves 2 de Febrero de 2023

Hoy es Jueves 2 de Febrero de 2023 y son las 12:15 - // Originarios es una iniciativa de militantxs por los derechos de los Pueblos indígenas de Argentina que formamos parte en diferentes espacios de construcción como la Fundación Napalpi, la Coordinadora de Comunicación Audiovisual Indígena de Argentina, la Agencia de Noticias Indígenas de Argentina y la Dirección de Pueblos Originarios “Emilia Uscamayta Curi” de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional De La Plata.

NACIONALES

5 de enero de 2023

148 años de la Batalla de Quera en la Puna jujeña.

El 4 de enero de 1875, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, ochocientos campesinos indígenas puneños fueron vencidos por mil cien efectivos del Ejército Nacional que tras su victoria continuaron la represión contra la población indígena del pueblo Coya que se habían rebelado contra la explotación y la opresión de los terratenientes de la región.

Se cumplió un nuevo aniversario de la histórica batalla de Quera; la historia cuenta que el 4 de enero de 1875, ochocientos campesinos indígenas puneños fueron duramente vencidos por mil cien efectivos del Ejército Nacional y brutalmente reprimidos tras la derrota, luego de haberse rebelado contra la explotación y la opresión de los terratenientes de la región.

La población nativa, que vivía de actividades agrícola-ganaderas, fue despojada del libre uso de sus territorios, y sometida a un sistema de trabajos forzados en las llamadas "encomiendas". Ya para mediados del siglo XIX, documentos de la época describen que la provincia, junto con la mayoría de su población rural, estaba repartida entre unos treinta propietarios de tierras.

Cada unidad de tierra poseía una hacienda o estancia y una parroquia. El más famoso de los terratenientes fue Fernando Campero, el "Marqués de Tojo", dueño de casi toda la Puna, más precisamente de los actuales departamentos de Yavi, Cochinoca y parte de Santa Catalina. Campero tenía su hacienda en Yavi. La población originaria que vivía en estas propiedades estaba sometida por formas como el arriendo, peonaje, o créditos, que pagaba con trabajo personal o con una parte del producto de su trabajo.

En 1872 los arrendatarios puneños de Yavi, denunciaron a Fernando Campero, reclamaron los títulos de propiedad de las tierras en las que trabajaban y la rebelión se extendió a otras fincas de la Puna. Ante la indiferencia de las autoridades de Yavi, los puneños se levantan el 4 de junio de 1873 armados de palos, hondas, y boleadoras, con el deseo de recuperar sus tierras. El gobierno de Pedro del Portal intervino frente a la rebelión expropiando y declarando fiscales esas tierras. El principal vocero de los rebeldes era Anastasio Inca, referente indígena de la región y artífice de la rebelión.

Por su parte los campesinos rebeldes al enterarse de la derrota de Sánchez de Bustamante, tomaron el pueblo de Yavi el 9 de marzo y mataron a funcionarios. Algunos lograron huir a Bolivia.

Tras una serie de sucesos y años más tarde el gobernador Prado se repliega a Humahuaca donde prepara un ejército mientras negocia con los rebeldes para ganar tiempo. Pide ayuda al gobierno nacional presidido por Nicolás Avellaneda, quien envía tropas desde Salta, y el 4 de enero de 1875 Álvarez Prado ordenó el ataque en el sitio conocido como Quera.

La lucha encarnizada duró más de doce horas. Combatieron del bando puneño 800 campesinos con 200 armas de fuego, y del bando oficial 1100 efectivos con 1170 armas de fuego, con la sangrienta derrota de los puneños. Según el parte de prensa oficial el saldo de muertos fue de 70 soldados y 120 rebeldes, aunque según otras fuentes fueron 240 puneños muertos y más de 273 heridos. La carencia de munición de los combatientes puneños fue el factor de la derrota ya que los obligó a replegarse por distintos puntos cardinales para evitar la captura. Laureano Saravia pudo escapar a Bolivia.

En los días siguientes se desató una escalada de fusilamientos a los principales cabecillas de la rebelión, comenzando con Anastasio Inca y siguiendo por los comandantes y oficiales de Saravia. Sus cuerpos fueron colgados y expuestos en las plazas públicas como escarmiento.

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