Miércoles 8 de Diciembre de 2021

Hoy es Miércoles 8 de Diciembre de 2021 y son las 06:57 // Originarios es una iniciativa de militantxs por los derechos de los Pueblos indígenas de Argentina que formamos parte en diferentes espacios de construcción como la Fundación Napalpi, la Coordinadora de Comunicación Audiovisual Indígena de Argentina, la Agencia de Noticias Indígenas de Argentina y la Dirección de Pueblos Originarios “Emilia Uscamayta Curi” de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional De La Plata.

NACIONALES

16 de noviembre de 2021

Basta de multiculturalismo neoliberal INAI

El Tejido de Profesionales Indígenas se pronunció respecto a la espectacularizacion de las restituciones de restos óseos, que realiza el Área de identificación y restitución de restos humanos indígenas y protección de sitios sagrados del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI).

Cada vez crece más el malestar de pueblos y comunidades indígenas de argentina con el uso mediático que se realiza de las restituciones de restos óseos humanos por parte del area de identificación y restitución de restos humanos indígenas y protección de sitios sagrados del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), que depende de la Secretaria de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y DDHH.  

Del muro del Tejido de Profesionales Indígenas de Argentina.

A LA ESPECTACULARIZACION DE LAS "RESTITUCIONES" DE "RESTOS OSEOS", LE DECIMOS NO.

Lxs ancestrxs se respetan.

Basta de multiculturalismo neoliberal INAI !

No se puede restituir un cuerpo físico humano en las mismas condiciones en que fue apresado, asesinado, descuartizado.

No son restos nuestros ancestros. Cada cultura, cada pueblo originario tienen su propia concepción de cuerpo y persona y territorio. Los ancestros no son restos. Tampoco pueden restituirse.

La "restitución" de piezas de museos, de huesos o partes blandas de nuestros ancestros sin devolver el territorio saqueado es multiculturalismo neoliberal.

Donde se re entierran los nuestros si no tenemos territorio?

Donde quieren ser re enterrados lxs nuestros sin nuestras propias formas espirituales y ceremoniales para volver a sembrarlos para que se hagan territorio-vida?

El buen morir como el buen vivir es parte del mismo ciclo vida-muerte-vida y si morimos mal, vivimos mal. Y sino podemos volver al territorio, entonces, pa' qué restitución?

Basta INAI de jugar al héroe que restituye!

Reproducimos un texto del Muro de Marina Sardi (antropóloga), trabajadora en la UNLP, Museo de Ciencias Naturales.

Hace unas semanas el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo, UNLP, aprobó la restitución del esqueleto que está catalogado en el Museo de La Plata como “1786: Indio Araucano masculino, “Michel”, Tribu de Calachú, muerto en 1888 por uno de los que tomaron parte en una expedición del Museo, en Corpen Aiken, sobre el río Chico, territorio de Santa Cruz. Viaje Pozzi 1897 – 98”.

El pedido se inició en 2019.

Frente a una situación como esta, solemos hacer con otro colega un informe para que el Consejo Directivo de la Facultad pueda tomar decisiones. A tal fin, realizamos la observación del esqueleto y la bibliografía. Según el diario de Santiago Pozzi, cuyos párrafos se transcriben más abajo, Miguel (así lo llama) murió de 2 disparos de Winchester. El esqueleto 1786 no presenta ni siguiera una costilla fracturada. Frente a esto, advertí a las autoridades de la institución, que probablemente no se trate del esqueleto de Miguel/Michel (este tipo de errores fueron comunes hace más de 100 años).

Un trabajo menos “apurado” y más riguroso, para la restitución, hubiese implicado la revisión de otros esqueletos que pudiesen corresponderse con tales características descriptas para el individuo que se quiere restituir. Pero para hacer un mejor trabajo hacía falta más tiempo. No fue la primera vez que pedí más tiempo frente a pedidos de restitución que siempre parecen ser urgentes.

Luego vino la pandemia y, obviamente, no pudimos ver más nada, si bien la restitución siguió su curso.

El informe presentado por la División Antropología (que No es de mi autoría) expresa los detalles dichos arriba. El Consejo Directivo aprobó sin dudar, sin preguntar y autofelicitándose por la política institucional a favor de los derechos y la justicia.

Así las cosas, nuestro rol profesional parece no importarle a nadie.

Santiago Pozzi. Diario del mio viaggio alla Patagonia australe.

Lunes 22 [abril de 1889]. Otro día de búsqueda que nos dio como resultado una mandíbula de un individuo adulto y varios pedazos de cráneos fracturados, con varios huesos frágiles e incompletos. Se cazaron cuatro zorros, a los cuales se les sacó la piel y el esqueleto.

Una mala noticia nos espera a nuestra llegada. Al mencionado Victoriano, español de apellido Vázquez, hace tres o cuatro meses un indio de nombre Miguel, individuo embaucador y asesino terrible, le robó un poncho. Durante nuestra ausencia llegó en compañía de otro a la casa, y se encontró de frente con Victoriano, el cual al verlo le reclamó el poncho, diciéndoles que si no le pagaba, le quitaría el caballo que montaba. Por toda respuesta el indio, más rápido que un rayo, le arrojó con las boleadoras un golpe mortal a la cabeza del reclamante, que milagrosamente no dio en el blanco. Estando Victoriano, sin armas, y viendo en un rincón mi Winchester, que yo había dejado, lo empuñó y le asestó dos balas en el cuerpo al indio, matándolo. Imaginarse la bella noticia que tengo a mi llegada, siendo vecinos de todos los de la indiada del cacique Calacho, a cuya tribu pertenecía el indio Miguel. Sin pérdida de tiempo tomo precauciones del caso, dándole mi revolver al hermano del señor Williams, repartiendo cartuchos del fusil de caza y yo con la carabina. Era de esperar que, advertidos los compañeros del muerto, podrían venir en masa durante la noche a atacarnos. Que noche de invierno y de insomnio durmiendo como diría con un solo ojo y siempre preparados al ataque.

Martes 23. Rogando a Dios que comience el nuevo día, recién a las once y media de la mañana los perros dan aviso de que alguien se acerca. Alarmados se da una vista al arsenal, todo está preparado. Se abre la puerta para ver quien es y se ve venir al cacique Calacho acompañado de otro indio y más atrás, cuatro caballos con cuatro chinas que vienen a paso lento. La última que es la madre del difunto, viene con un lamento prolongado y feroz. Cuando llegan los dos indios, los saludamos. Desmontan y se sientan fuera de la casa para comenzar el parlamento. Nosotros hacemos lo mismo. Después de hacer el relato de lo sucedido y dispuesto al luto convocado en la región, comienza a avanzar las chinas, de los cuales tres son viajes (viejas) horribles y feroces, y una joven, las cuales traen dos azadones y una palangana con trozos de tejido de lana nuevos. Se dirigen hacia donde está el muerto, al que le sacan todas las ropas viejas y lo cubren con tejidos nuevos. Con los azadones hacer una fosa a una cuadra de distancia de la casa y lo entierran con un coro de lamentos endiablados de voces chillonas y semisonantes, que, de no haberse hecho en esta ocasión, serían motivo de risa. Finalmente hacia las cuatro de la tarde se retiran y la alarma cesa.

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